Me caso en octubre y 10 amigos me organizaron una despedida por Asturias sin que se les escapase nada del plan, ¡nos trasladamos desde Almería!
Entre varias paradas previas, llegamos a Laviana para el Descenso Folklórico del Nalón, y yo todavía preguntándome qué hacíamos allí. No tenía ni idea de que existía esta fiesta, y menos mal, porque fue una pasada! La Peña Carrio nos trató genial, súper atentos y amables. Lo vivido ese día fue increíble, todo el pueblo volcado con la fiesta, solo había alegría y vino deslizando por todos sitios.
Aprovecho este mensaje para dar las gracias a mis amigos por darme esta sorpresa tan bonita, no podría haber tenido mejor despedida, ni mejores amigos, os quiero.
¡Volveremos!
Primera vez que íbamos y no nos pudimos apuntar a mejor peña que puente d'Arcu. Nos acogieron con los brazos abiertos todos los integrantes.Nos informaron en todo momento de como iba a ser primero el desfile y luego el descenso por el río.Espectacular el ambiente durante todo el recorrido por las calles la gente bailando y participando activamente con cada carroza que pasaba. Las carrozas espectaculares,das lógicamente adecuado al presupuesto y gente que participa en ella. Con respecto al descenso por el río no participamos bajando por el agua del río ya que nos aconsejaron verlo desde la orilla y meternos en algún tramo más tranquilo por el río al ser la primera vez que íbamos.El descenso nos quedamos alucinados del trabajazo físico que realizan todas las personas que bajan con sus carrozas.Por supuesto que repetiremos al año que viene. Viva puente d'Arcu y viva el descenso folklórico del Nalon.
Soy el belga asturiano que vive en Bélgica, y ya estoy contando los días para el Descenso de Laviana. No me lo pierdo por nada del mundo: allí estaré con la peña El Cuelèbre, con muchas ganas de disfrutar, remar, reír y pasarlo en grande. ¡Que llegue ya el gran día!
Como asturiano en Castellón sería fácil contar un montón de cosas que no te deberías perder en el Descenso del Nalón: La fiesta, las risas, los disfraces, el pasacalles, la siempre difícil entrada de las carrozas al río…
Pero creo que de todos los años en los que he bajado (primero yo solo de chavalín y luego con mi familia), lo que disfruto es la sensación de pertenencia: Gente de todas las peñas ayudándose cuando hay un problema, celebrando juntos, sin diferencias, sin problemas, sin división. Con un público dispuesto a reír, disfrutar y también a acabar empapados de agua… o de vino. Simplemente celebrando juntos. Eso es algo que me proporciona un descanso mental increíble, aunque solo sea por un rato.
Es algo que creo que nadie debería perderse.
Decía el gran Chemari: "Hay tantos Descensos diferentes como personas que participan en él".
No se equivocaba uno de los impulsores más emblemáticos de nuestra fiesta. Algunos, con lo que más disfrutamos, es reuniendo a amigos y familiares que cada año nos reunimos con la excusa del Descenso para elaborar la embarcación. Otros disfrutan de los conciertos de la noche, de la emoción del río, de la merienda en La Chalana, de ver las fantásticas embarcaciones desfilando por la Calle Libertad... cada uno lo vivimos y percibimos de una manera diferente.
Aunque Chemari ya nos dejó en diciembre de 2020, su legado, y el de tantos otros que impulsaron nuestra fiesta sigue vivo entre nosotros.
Sirva este "libro de visitas" como muestra de los pareceres, recuerdos y opiniones de participantes y visitantes a los que la mejor fiesta del mundo deja cada año vivencias indelebles en sus corazones.
¡Puxa el Descenso!
Inauguramos este libro de visitas echando la vista atrás. Hemos recorrido un camino fascinante:
Del hierro y la madera al porexpán. Son ya 57 ediciones de evolución constante, un viaje que comenzó con creaciones donde las ganas superaban al acabado, y que hoy ha culminado en auténticas obras de arte que miran de tú a tú a las mismísimas fallas de Valencia.
Lo que empezó como una "diversión sin más" entre amigos, hoy es el motor de nuestro orgullo.
A lo largo de todas estas décadas, el Nalón ha sido testigo de mil anécdotas, de naufragios épicos y de victorias inolvidables. Pero, como bien sabemos los que nos mojamos cada año, hay sensaciones que las palabras no alcanzan a describir: vale más vivirlo que contarlo.
Este espacio es ahora tuyo. Queremos que este libro sea el refugio de vuestras historias, el censo emocional de quienes hacéis grande el Descenso.
Ven, participa, disfruta y, sobre todo... ¡cuéntalo tú mism@!